Districto Federal Magazine

México Celebra á Esquivel!

Solange Baviera

"Oye, esto no debe ser una coincidencia...¡hoy mismo Juan García Esquivel hubiera cumplido 88 años!", me dice la escritora Silvia Roche, creadora de la legendaria Burbujas. Es viernes 20 de enero y, antes de comenzar la entrevista, Roche evoca el cumpleaños de uno de los mayores músicos de nuestro país. Coincidencia o no, da gusto pensar que tal vez el espíritu de Esquivel esté presente.

O mejor dicho: donde es seguro que el padre del "space age pop" está presente, y con mucha fuerza, es en la escena musical y cultural. Esquivel! (sí, con todo y signo de exclamación, la marca registrada de su rimbombante estilo), revolucionó la música de su tiempo a fuerza de arreglos vanguardistas y una creatividad enloquecida en el estudio de grabación, y su influencia ha sido tan grande que bien se le podría atribuir el regreso del tintineo coctelero al que asistimos desde hace no mucho más de una década. Además, hoy Esquivel vuelve a ser noticia, entre otras cosas, porque el sábado 1 de abril se le realizará un justísimo homenaje en el Teatro de la Ciudad, en el marco del festival del Centro Histórico.supportpic Y es que, catalogado como una de las razones de ser del movimiento retro-chic, este creador y patriarca del lounge no fue especialmente valorado en sus días. "Era una persona que parecía completamente fuera de este mundo, como la mujer que baila sobre la luna en la portada de uno de sus discos", apunta el tecladista Brother Cleve, amigo de Esquivel y actual "embajador no oficial de la Cocktail Nation".

Cleve, quien junto al grupo Waitiki participará en el homenaje del Teatro de la Ciudad, dice que "con la reaparición de la cultura lounge, hemos colaborado en la creación de nuevas atmósferas para que la gente pueda relajarse, sin que nadie deba limitarse al bar, el restaurante o el club". Por esta razón, sugiere que ya habría llegado la hora de colocar a Esquivel más allá de las fronteras de un género. "Con tanta música estupenda como la que hay actualmente", dice, "no hay por qué ver a Esquivel como una simple referencia lounge", señala. Este, por cierto, es tema de polémica. �La audiencia ha madurado lo suficiente para apreciar a Esquivel? �O él permanece, todavía, adelantado y vanguardista? El historiador musical Irwin Chusid cree que seguimos sin verlo en su verdadera dimensión. "Pasa lo mismo que en 1958 o 1967", subraya; "por su estilo, se habla de él como un artista popular, pero de ninguna manera podría competir con, por ejemplo, U2 o los Rolling Stones. Lo cual está bien, porque ni antes ni ahora consiguió vender millones de discos, pero al menos siempre habrá un público perspicaz para su sonido descarado".

Considerado el mayor responsable del boom del lounge (y de la revalorización del hombre que hoy es motivo de homenaje, ya que en los '90 editó compilaciones suyas en el sello Bar/None), Chusid recuerda que Esquivel tenía un "kitsch appeal" tal vez demasiado glamouroso y sin defecto alguno, "sencillamente, demasiado perfecto". Tras escuchar sus discos una y otra vez, pudo ver del otro lado de la fachada hasta encontrar las huellas del genio. "él realmente era glamoroso, realmente era un perfeccionista y realmente quería que sus grabaciones no tuvieran error alguno", apunta; "el ardid es que tuvo más éxito que casi todos los demás que se esforzaban por tener esas mismas cualidades. Y lo hizo con su propio estilo. Eso se conoce como "identidad", y está claro que no todos los músicos la tienen". Hoy, gracias a la búsqueda incesante de ese sonido excéntrico de parte de músicos, compositores, productores, promotores, dj's y melómanos, Esquivel vuelve a brillar. Pero dentro de una modernidad mexicana que, curiosamente, parece exenta de glamour, dominada por elementos kitsch y tikis. "Lo genial es que su música suena mejor conforme el tiempo avanza: es imposible de copiar, y nadie puede hacer discos como Esquivel", concluye Chusid. Eso, además de "identidad", tal vez se llame "estilo".

Y vaya que lo tenía!

"Cuando lo conocí para hacer Burbujas, sentí que era como un niño que nunca había podido jugar. Decía, 'mira, aquí en el puente vamos a ponerle tal cosa, para que la lagartija baile'. Y yo le contestaba que las lagartijas no sabían bailar, y menos con las botargas. Tenía toda la música en la cabeza, y con sólo escuchar algo ya sacaba el arreglo. Era un músico y una persona fuera de serie...¡y para Burbujas hizo música y canciones como para las bailarinas de Las Vegas!

Esquivel trabajó en Burbujas en 1979; para entonces llevaba 11 años presentándose en el Hotel Stardust de Las Vegas, donde consolidó el tono de su trabajo y, sobre todo, su fama de excéntrico, elegante, mujeriego y fiestero. Para él, sin embargo, parece que lo más importante siempre fue la música...y el estilo. "Cuando escribía mis arreglos trataba de no ser confuso", dijo en una de sus últimas entrevistas, "mientras usaba los instrumentos de manera poco tradicional (...) Mi mayor deseo era crear un sonido diferente. Intentaba hacer lo que ahora se hace con sintetizadores, pero con instrumentos normales. Al final, me tomó años encontrar finalmente un estilo".

Sin embargo, la mayor pregunta que genera su vida y obra, permanece: �por qué alguien como Esquivel, con su carisma, talento y humor, nunca pudo zafarse de sus detractores?. La respuesta no es sencilla, sobre todo por la violencia de sus críticos. Por ejemplo, para R.D.Darrell, uno de los más grandes representantes del amor a la Hi-Fi, Esquivel sobrepasaba la línea de la curiosidad musical al grado de faltar al buen gusto y a cualquier tipo de atractivo. "Abunda en el sensacionalismo sónico, tanto en sus arreglos frenéticamente caprichosos, como en sus grabaciones estereofónicas espectaculares", escribió R.D.Darrell, a propósito de Infinity in sound, vol. 2 (1960); "y siempre, sin excepción, sus crudos efectos se cancelan unos a otros. El sonido de un órgano electrónico, los coros haciendo 'zu zu zu', y los nauseabundos sonidos de diversos instrumentos, lo hacen intolerable. Al menos hay un poco de gusto en 'La Bamba', pero por lo demás� ¡ estaré encantado de escuchar rock n' roll cualquier día!".

No obstante, para un fanático declarado como Camilo Lara, el mayor problema con Esquivel es que su música fue víctima del olvido (eso, después de haber grabado 16 álbumes, uno -Infinity in sound- con 7 nominaciones al grammy, y otro, See it in sound, que no vio la luz porque a los ejecutivos de RCA nunca les gustó, con lo cual estuvo enlatado más de 40 años). Un olvido que no habría llegado por la falta de éxito, sino por la irrupción del rock, que desplazó a las grandes y costosas orquestas. Con la llegada del rock, "México le dio la espalda", dice el productor y factótum del Instituto Mexicano del Sonido; "y desgraciadamente esto es muy triste, porque está en la memoria colectiva de México sólo por Burbujas, que no es la mejor manera de pasar a la historia porque ni fue su mejor obra, ni creo que le haga justicia a todo lo que hizo. Lo importante es que ahora sí ha sido revalorado en el resto del mundo, pues en su momento tuvo mucho más impacto en Estados Unidos".

Esta opinión contrasta con la de Carlos Becerra, productor que junto al músico Steven Brown y el promotor Arturo Saucedo ideó el homenaje a Esquivel que se ofrecerá en el Teatro de la Ciudad. "Es interesante comprobar que efectivamente 'nadie es profeta en su propia tierra' y que por ello mucho del trabajo de Esquivel es apreciado en otros lugares fuera de México", subraya; "el ejemplo es la respuesta a su obra de gente como Kronos Quartet, Montefiori Cocktail, Gak Sato, Buscemi, Terrestre, entre otros productores y músicos que aceptaron participar en la compilación remezclada que sale este mes, además de Waitiki, la banda que interpretará a Esquivel en el homenaje; ambos proyectos fueron posibles por su gran entusiasmo".

A casi un lustro de su desaparición, Juan García Esquivel ya es uno de los personajes más coloridos y vitales de una sofisticada subcultura mundial del lounge, además del pilar de la música pop mexicana. Será que su espíritu, por cierto, está presente. O como él mismo lo ha dicho en más de una entrevista: "he sido extremadamente afortunado".

Padre del lounge, hermano de la exótica

"La primera vez que escuché esos arreglos tan interesantes en canciones completamente familiares, a la vez inteligentes y llenos de humor, sentí que había descubierto una música hermana para nuestra exótica" dice Brian O'Neill, uno de los integrantes de Waitiki, la banda originaria de Boston que se presentará por primera vez en México el próximo 1 de abril, en el homenaje a Esquivel del Festival del Centro Histórico.

Según cuenta O' Neill, su gusto por la música de Esquivel terminó en un trabajo que él jamás había pensado: la transcripicón fiel de las partituras originales. En resumen, la historia ocurrió así: un día de noviembre de 2004, O' Neill encontró More of other words, other sounds en una tienda de segunda mano de Keene, New Hampshire, y enseguida pensó en su trabajo en Waitiki. No porque sonaran parecido, diría más tarde (Waitiki toca música exótica y tiki, género que mezcla percusiones, teclados, sonidos de aves e instrumentos de viento), sino porque algo las conectaba. "Waitiki ofrece a la audiencia algo sumamente divertido y entretenido, sin ponerse muy serios", dice; "de la misma manera, Esquivel provee de humor y entretenimiento en música popular y conocida, lo que lo convierte en algo muy retador y estimulante para los ejecutantes".

Así las cosas, el grupo pidió ayuda a su amigo Brother Cleve para que éste les consiguiera copias de las partituras de Esquivel, para comenzar a ensayar. Ahí fue cuando se toparon con la noticia de que éstas habían desaparecido (aunque hay quien dice que la primera esposa de Esquivel, Ivonne De Bourbon, las tiene), por lo que se hizo indispensable tratar de descifrar, desde adentro, "al tipo de los grandes lentes negros". El largo proceso de transcripción -que finalmente arrojaría una docena de canciones -había comenzado. "Lo más difícil de todo esto quizás fue tratar de escuchar las notas de cada instrumento a través de una extremadamente densa sección de vientos" dice O' Neill, más conocido como Mr. Ho; "sólo tratar de identificar cuántas trompetas tocan en ciertos momentos es algo muy difícil".

Photos from WAITIKI’s trip to Mexico

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